Hoy fue mi último día laboral en la Municipalidad de Hualqui. Tengo sentimientos encontrados, no puedo decir otra cosa. Aún así, la tranquilidad de haber dejado lo mejor durante estos años, desde lo profesional y lo humano, es un bálsamo que reconforta el alma entristecida por la tropelía.
Una decisión unilateral suscrita en un decreto no podrá jamás borrar el cariño y la consideración de la gente. Estoy seguro que este acerbo episodio no será un adiós final sino un hasta pronto. Más temprano que tarde nuestros caminos se volverán a juntar. No tengo duda de aquello.
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