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Museo Rosenbach, la súper banda progresiva italiana

Alberto Moreno, bajista y miembro fundador de Museo Rosenbach, es quizás el corazón de esta colosal banda italiana, ampliamente conocida por su álbum “Zarathustra” de 1973, una obra clásica de la Escuela Italiana.

Hace algunos años, Alberto accedió gentilmente a contestar nuestras preguntas y develar algunos aspectos no tan conocidos de este imponente registro, entrevista que fue publicada en noviembre del 2000, como parte de issue 4 de la revista chilena “Subterránea”, la primera de su tipo confeccionada por Mylodon Records.

 

La grabación de un álbum único y el posterior rompimiento de las bandas en el cenit de su carrera fue un aspecto recurrente en escena progresiva italiana de los años 70’s. Hubo casos emblemáticos como Locanda Delle Fate, Apoteosi, Cervello, Semiramis, l’Uovo Di Colombo y Festa Mobile, pero ninguno más representativo que Museo Rosenbach.

Es que en pleno apogeo del progresivo italiano, esta agrupación, compuesta por Enzo Merogno, Pit Corradi, Giancarlo Golzi, Alberto Moreno y Stefano “Lupo” Galifi, conoció la luz y la sombra, ya que en 1973 dieron vida a una de las obras más influyentes del sinfonismo dorado de la escuela itálica: “Zarathustra”, un disco de culto, altamente venerado por los fans del rock progresivo, pero que curiosamente trajo consigo un giro inesperado en la banda. Esto porque al poco tiempo vendría el silencio.

Una situación a todas luces contradictoria. Y es que, a pesar del éxito alcanzado con “Zarathustra”, la banda optó por la ruptura poco tiempo después del lanzamiento, dejando un mar de interrogantes, lo cual se tradujo en un trago más que amargo para sus fans, quienes tuvieron que conformarse con la salida ya póstuma de “Live 72” y “Rare and Unreleased”, dos piezas para coleccionistas producidas por Mellow Records.

Sin embargo, la historia de Museo Rosenbach tendría otro capítulo. Esto porque 25 años más tarde Alberto Moreno y el talentoso baterista Giancarlo Golzi decidieron romper el silencio y reabrir las puertas del Museo a principios de 1990, decisión compartida también por otras clásicas bandas italianas como Premiata Forneria Marconi, Il Balletto di Bronzo y Locanda Delle Fate, entre otras.

Para esta nueva etapa reclutaron al guitarrista Marco Balbo, al vocalista Andrea Biancheri y los teclistas Sergio Cossu y Mario Luca Barriona. “Exit”, grabado en 1999, fue el resultado de está reunión, un álbum sofisticado que evidencia la madurez alcanzada por Moreno y Golzi que se suma al aporte significativo de los nuevos integrantes.

Esta nueva etapa se grafica en un concepto musical influenciado por diversas vertientes estilísticas que confluyen nuevamente en un progresivo de alto nivel.

Más tarde, en 2013, volvieron al estudio para dar vida a “Barbarica”, un nuevo disco que revive la esencia de la banda, posterior a “Zarathustra Live In Studio”, editado por Immaginifica en 2012, una obra que contiene 4 temas, incluyendo la suite “Zarathustra”. Lamentablemente, Giancarlo Golzi (también baterista de Matia Bazar) falleció de un infarto en agosto de 2015, una pérdida que sería altamente sensible para la agrupación italiana.

¿Superbanda?, quizás el concepto de Nietzsche llevado al plano musical se ajusta perfectamente, lo que sí está claro es que Museo Rosenbach fue y sigue siendo todo un clásico.

 

 

–  Alberto, agradecemos tu tiempo y consideración. ¿Podríamos esta conversación conociendo mayores detalles de los primeros años de Museo Rosenbach? Quizás conocer cómo llegaron a esta denominación tan particular…

Alberto Moreno: En aquel tempo estaban de moda los nombres que querian significar edificios, por exemplo “Banco”, “Forneria”, “Assemblea Teatrale”,”Museo”, etc, se trataba de juntar a eso un nombre propio y el juego estaba hecho. La elección de Rosenbach ha sido en parte casual y en parte motivada por el hecho que el nombre alemán quiere decir en italiano “Río de rosas” y eso sonaba muy bien.

En los primeros meses de actividad el Museo se llamaba” Inaugurazione del Museo Rosenbach”. Ese nombre todavía resultaba demasiado largo y por eso fue simplificado.

– Estamos hablando de la era dorada del rock progresivo italiano….¿Estás de acuerdo?

Estoy completamente de acuerdo en considerar los años 70 como una temporada favorable para los grupos rock italianos, sobre todo porque las casas discográficas que tenían una fuerte presencia en el mundo. Había todo el interés de promover este estilo que estaba naciendo. La buena disposición de los sellos desapareció cuando la venta de los discos de rock no fue igual a aquella de otros estilos musicales. Entonces los grupos fueron obligados a elegir: o traicionar el propio estilo acercándose a la canción melódica italiana o quedarse completamente sin promoción.

– ¿Cómo fue la relación con sus pares de Banco, Premiata, Il Balleto, Le Orme o New Trolls? Hay que reconocer que ustedes conformaban la selecta punta de lanza del Prog itálico.

Banco era de nuestra misma casa discográfica; siempre hemos considerado a Francesco como la mejor voz solista y Vittorio Nocenzi como un gran compositor. Todos nosotros les admirábamos y además estuvimos influenciados por su primer álbum y sobre todo por “Darwin” que todavía creo es lo máximo por aquel tiempo. Con la P.F.M., Il Balletto di Bronzo y Le Orme no hemos tenido muchas relaciones. En cambio hemos trabajado muy a menudo con los “New Trolls” y con ellos se puede hablar de verdadera amistad.

Alberto Moreno

– En 1973 apareció “Zarathustra”. Sin duda uno de los más preciados álbumes de la escuela sinfónica. ¿Podrías referirte a él y al concepto filosófico que gira en torno a este trabajo?

EI concepto base de Zarathustra era el libro de Nietzsche ” Así habló Zarathustra”. Este filósofo venía siendo entendido políticamente y estaba considerado como ideólogo de regímenes totalitarios. EI Museo trató de interpretar su pensamiento de manera más tierna, sobre todo en el asunto del “Superhombre”. La filosofía de Nietzsche se entendía como un volver a un elemento natural que está en el hombre, a su espontaneidad animal e inocente. Tengo que reconocer que esa interpretación no llegó al publico.

– ¿Qué nos puedes contar de ese formidable registro? Estoy seguro que podrás desempolvar algunos detalles.

El disco fue grabado en Milán, en los estudios de la Ricordi en 15 días y fue mezclado en una semana; la manera de trabajar fue muy estrecha por la creatividad, los horarios justos del estudio nos han obligaron a elegir soluciones deprisa, a veces muy lejanas de nuestro entendimiento. No había feeling entre nosotros y los técnicos estaban acostumbrados a música libera. Ellos nos miraban como a bichos raros que no tenían nada que ver con la música. No había ningún espacio para reflexionar sobre los sonidos.

– Uno de los aspectos que más llama la atención en Zarathustra es la fornida utilización del mellotron. ¿Todavía sientes que el Mellotron es un referente importante en Museo?

Sí, pero con moderación. El uso que hemos hecho del mellotron estaba atado al concepto del disco que trataba situaciones importantes y llenas de dramatismo. Por eso el sonido de los violines de orquesta era particularmente justo. También nos hemos dado cuenta que era fácil exagerar. El mellotron llena el sound, lo enfatiza cargándolo de una valencia sinfónica que no siempre se adapta al camino del Rock.

– Esta es, probablemente, una pregunta recurrente, pero nos interesa saber por qué una banda como Museo Rosenbach se disuelve luego del éxito de “Zarathustra”.

Zarathustra fue el momento final de una experiencia de grupo que había tenido una evolución de 5 años. A pesar del éxito, el Museo no consiguió mantener serenas sus relaciones personales. En aquella época publicar un disco era todavía una experiencia “fuerte” y las relaciones entre nosotros se hicieron muy tensas, hasta que el Museo fue sacudido como un terremoto.

– Por cierto, el álbum “Exit” tuvo, desde mi punto de vista, un significado más flexible que “Zarathustra”, puedo equivocarme pero es algo que va de la mano con el estilo de Museo Rosenbach, ¿una expansión tal vez?

En nuestro pensamiento “Exit” fue un desarrollo de Zarathustra, en el sentido que respeta el Museo de los años 90. Intentamos realizar un concepto que pusiera en evidencia los momentos de una existencia individual de cada día, tratando de adherir en la manera mejor a la vida. El escenario no es grandioso; son ambientes y situaciones personales, íntimas, que no olvidan los eventos del mundo.

Ya no es un profeta que canta sus mensajes al mundo. En “Exit” se habla de hombres normales que se preguntan y que buscan contestaciones sobre su propria humanidad hecha de miedos, errores , dudas y esperanzas.

El titulo del disco tiene un significado muy elástico; se puede entender como una salida¬evasión o como una salida- solución. El estilo es aquello del Museo y puede ser que por eso haga discutir. Nosotros lo esperamos, así que tendremos la oportunidad de explicar que el Prog Rock no es un estilo condicionado por el empleo de algunos instrumentos (mellotron) ni tampoco por temas filosóficos.

– ¿Y cómo definirías lo “progresivo” en esencia?

Para el Museo, el Prog Rock es verdaderamente algo que progresa de una forma y se trasforma, reflejando la música y la inspiración. Es el intento de evidenciar a lo mejor la espontaneidad de la expresión y por eso se desapega desde el Pop. JBH

– Alberto, quiero agradecer la gentileza de contestar nuestras inquietudes. Ha sido un fantástico diálogo que nos a permitido desentrañar aspectos muy ocultos del Museo.

El Museo te agradece muchísimo Juan por la posibilidad de promoción que nos das; yo estaré siempre disponible para cualquier debate tratando de mantener el espíritu de la autocrítica y aquello de la búsqueda.

 

 

 

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