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Gastón Villamán, luchador social y artista integral de Chile

Tras el quiebre de la democracia en Chile, en 1973, Gastón Villamán Gacitúa fue uno de los tantos chilenos que debieron partir al exilio. Su destino fue Suecia, país donde desarrolló una intensa y fecunda labor en los ámbitos de las artes, la música y la promoción cultural.

Villamán nació en Concepción en febrero de 1945, aunque una parte importante de su identidad comenzó a forjarse en Hualqui, un apacible pueblo al sur del Gran Concepción que se transformó en su nuevo hogar desde 1963. Ese año, su padre, Guillermo Villamán, funcionario de Ferrocarriles del Estado de Chile, fue trasladado a la comuna y se estableció junto a su esposa, Javiera Gacitúa, en el sector Estación, un barrio del casco antiguo marcado por el permanente movimiento ferroviario y por el influjo cultural generado por el principal medio de transporte de la época.

Quienes compartieron con él durante aquellos años lo recuerdan como un hombre de carácter afable, espíritu solidario y profundo sentido de justicia social, además de poseer una sensibilidad artística innata que se manifestó tempranamente en disciplinas como la pintura, la poesía y la música.

Raíces en Hualqui: los primeros años de una sensibilidad creadora

Su vocación por compartir conocimientos lo llevó incluso a desempeñarse como profesor reemplazante en la Escuela 21 de Hualqui durante 1964, mientras concluía sus estudios. Allí impartió talleres y enseñanzas vinculadas a la poesía y la música a jóvenes estudiantes de la comuna.

Su personalidad inquieta y observadora también lo impulsó hacia el compromiso social. En 1967 participó activamente en la organización de un importante Cabildo Comunal, una instancia ciudadana orientada a promover la participación de los vecinos en los procesos de toma de decisiones públicas, permitiendo su incidencia en la formulación, gestión y evaluación de políticas, planes y programas de desarrollo local.

Dicho cabildo, de carácter abierto, se realizó en conjunto con la Feria Exposición programada con motivo de la celebración de los 210 años de fundación de Hualqui, y contó la presencia del intendente de la Provincia de Concepción, Alfonso Urrejola, además de parlamentarios, autoridades locales, regidores y vecinos de Hualqui.

Arte, compromiso y conciencia social

Pintura de Gastón Villamán

La pintura fue otro ámbito del arte en donde Villamán evidenció un enorme talento. Durante su juventud participó y generó una gran cantidad de exposiciones, siendo el postimpresionismo una de las corrientes que más lo influyó, destacando obras como “El Hastío”, “Ciego”, “La Primavera” y “Autorretrato”, las que además cruzan diversas técnicas, que él mismo definió en su momento como una creación surgida desde la “desorientación y frustración”. Todo ello desde un aprendizaje surgido de manera autodidacta.

En paralelo a su pasión por el arte, Villamán trabajó en el Banco Estado de la ciudad de Concepción y se casó muy joven con Gladys Figueroa, una joven hualquina, integrante de una reconocida familia del pueblo, con quien tuvo tres hijos: Darío, Diego y Antonio.

Más tarde se trasladó hasta Santa Bárbara, donde desarrolló su faceta de luchador social, asumiendo un rol dirigencial para la organización de los campesinos y del pueblo mapuche de Alto Bío Bío, hasta enero de 1971, cuando regresó a Concepción para compatibilizar su trabajo con estudios de Sociología hasta la conclusión del golpe de estado, situación que lo llevó a salir al exilio, llegando a Suecia en 1974, en calidad de refugiado.

Una nueva vida en Suecia

En tierras escandinavas, retomó su talento en la pintura y en la música, como colaborador de innumerables proyectos artísticos. Fue también secretario internacional de cultura en Studieförbundet Vuxenskolan, en Estocolmo, trabajando durante muchos años en la promoción de la cultura latinoamericana.

Música de Los Andes – LP 1978

En 1978 formó parte de la tercera etapa de Atacama, agrupación folk chileno/sueca, con quienes grabó el disco “Música de los Andes”, editado ese mismo año en formato vinilo por YTF, sello sueco que era propiedad de la Sociedad de Trovadores Profesionales, una asociación sin fines de lucro fundada en Estocolmo en 1971 por el artista y escritor Bengt Sundh.

La música se transformó también en un espacio de búsqueda personal y expresión profunda, impulsándolo a desarrollar diversos proyectos en solitario. Su propuesta artística podría definirse como un verdadero “canto solidario”, atravesado por conceptos como la conciencia social, la libertad, la experiencia del desarraigo, la injusticia y la fraternidad entre los pueblos. Estos elementos marcaron profundamente su obra musical y, posteriormente, su escritura, incorporando a su creación una dimensión más reflexiva y contemplativa.

De Un Rojo Encendido Yo Quiero la Vida – LP 1982

Así nació “De Un Rojo Encendido Yo Quiero la Vida”, un LP de 9 temas inspirados en Nicaragua y editado en Suecia en 1982 (Gastón8211), donde Villamán musicalizó una obra de Canto Nuevo caracterizada por una estética sobria y emocional, con influencias del folk, la tradición poética chilena y la exploración sonora, destacando temas como “Homenaje al trabajo clandestino”, “Yo Canto a mi país”, “Un día de rosas rojas” y la propia canción homónima que sirve de apertura al disco.

En el arte de la placa, en una suerte de prefacio, el cantautor y poeta hualquino explicó el sentido de su obra, marcada por la búsqueda de la justicia social y unidad de la clase trabajadora, indicando a través de la música el sentido de su existencia: “Quiero sumar mi voz a los pueblos que necesariamente y con humildad revolucionaria buscan instaurar el derecho social como sistema de vida y como única alternativa de paz con el mundo”.

Grupo Coirón, canciones para la solidaridad


Otro punto relevante en la carrera musical de Villamán fue su participación en el Grupo Coirón, desde su primera etapa, en 1978, la que incluyó también a otros tres músicos suecos, quienes se dedicaron a la difusión de la música latinoamericana, desarrollando cuadros musicales como “La Misa Criolla” y “La Navidad Nuestra”, pero que, por razones de trabajo, no pudieron seguir.

Posteriormente integró la segunda parte del Grupo Coirón, formado por tres músicos chilenos y un francés, y luego se sumó a una tercera formación, la cual concluyó prácticamente con la llegada de la democracia a Chile.

Como Grupo Coirón participaron en muchos eventos musicales y solidarios, tanto en Suecia como en otros países escandinavos, destacando un recordado acto social y cultural organizado con motivo de los 10 años del golpe de estado en Chile, en donde compartieron escenario con dos grandes músicos suecos, como el caso de Mikael Wiehe y Björn Afzelius.

Tras la disolución del Grupo Coirón, Gastón Villamán formó parte del Dúo Coirón (no confundir con el dúo del mismo nombre fundado en Chile por Pedro Yáñez y Valericio Leppe a finales de los 60’s), un proyecto musical concebido para acciones solidarias y de tipo folk creado en Estocolmo junto a su amigo Ricardo Collazo, destacado compositor y cantautor uruguayo nacido en la ciudad de Colonia

De ese notable encuentro nació una producción que fue lanzada en CD como “Coirón”, en 1999 (IKC – GVCD 9912) , la cual incluyó una fina selección de 15 temas del cancionero latinoamericano, además de algunos temas propios.

Dentro de las composiciones destacan “Mi vieja casa”, “Cantor del alba”, “Violín de Becho”, “Agitando pañuelos” y “Vengo de una tierra”, una canción profundamente emotiva que evidencia de manera sustantiva el apego y cariño del artista por sus raíces, lo cual se expresa en los sentidos versos de una estrofa que el propio Villamán interpreta con marcado sentimiento: “Vengo de una tierra todo afecto y hermandad, y hay para el que llega un abrazo fraternal, y una mesa larga con cariño, vino y pan”.

También formó parte de “Quinchamalí”, una agrupación coral de chilenos residentes en Estocolmo, con el objetivo de mantener vigentes las raíces musicales de Chile en el extranjero y difundir la música latinoamericana. Todos ellos con un alto sentido solidario.

Villamán y la palabra escrita

Durante su estadía en Suecia, Villamán expresó de manera permanente su preocupación por el pueblo mapuche y las injusticias sociales a través de cartas públicas que evidenciaban su compromiso por el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios. También desarrolló varias obras en el plano literario, tanto en prosa como en poesía, como su libro “Victoria de los ángeles”, inspirado el quiebre institucional que vivió Chile en 1973, una obra que le valió un alto reconocimiento, consolidando la voz de un autor que supo dialogar con distintas tradiciones culturales, abordando con el especial cuidado temas como la memoria, la libertad, la lucha social y la solidaridad, configurando un universo creativo que supo cruzar geografías y emociones.

A ese tomo se suman otros dos libros publicados en Suecia: “Confesión y Reflexiones” y “Con amor camino al desengaño”.

Un compromiso que trascendió fronteras

Inspirado en los valores de la solidaridad y la conciencia social, Villamán destacó también por su profundo compromiso con la cooperación desde Suecia con el desarrollo humano de los pueblos, tanto de Chile como el extranjero, lo cual se refleja en su trabajo en “Vuxenkolan-IKC”, una instancia permitió generar importantes apoyos internacionales para diversas entidades como el Liceo Técnico Intercultural Guacolda de Chol Chol, cuyo aporte educativo permitió a los jóvenes mapuches la posibilidad de obtener una profesión técnica, como ayudantes de enfermería y guías turísticos, entre otras. También al Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CINPRODH), y de forma privada brindando apoyo a la “Fundación Santa Clara”, que es una organización creada en Santiago para acoger psicosocial y espiritualmente a los niños que conviven con el VIH.

La figura de Gastón Villamán forma parte de una generación de creadores chilenos que, desde el exilio, lograron tender puentes entre territorios y culturas, construyendo una obra capaz de dialogar con distintos contextos humanos y sociales.

Comprendió el arte como una forma de búsqueda interior y como un diálogo permanente entre el ser humano y su tiempo. Su legado, desplegado entre la pintura, la música, la escritura e incluso la escultura, trascendió las fronteras disciplinarias para convertirse en una reflexión sensible sobre la existencia, la memoria, la justicia social y la fragilidad de la experiencia humana.

En su universo creativo convivieron el silencio y el color, la palabra y el sonido, como expresiones de una misma conciencia artística empeñada en descifrar la relación entre el individuo, la sociedad, la naturaleza y aquello que permanece invisible. Así logró consolidarse como un creador integral, capaz de construir un lenguaje poético donde las artes se entrelazan como vehículos de contemplación, pensamiento y trascendencia.

Guillermo Gastón Villamán Gacitúa falleció en Estocolmo, lejos de Hualqui, el 17 de enero de 2008, a pocas semanas de cumplir 63 años.

 

Textos Escogidos de Gastón Villamán

Confesión y Reflexiones

IV

Por eso cuando pienso en la distancia,
en nuestra historia, en el tanto tiempo transcurrido, mi vida se hace pequeña, reconozco el pasado y sus profetas, y cuando trato de medir todo ésto en su justa dimensión
siento la presión de estas estrellas como si fueran los ojos de mis hermanos primitivos, aquellas criaturas indómitas mías, hijos de la tierra
(intactos en su rebelde esencia, libres por su coraje, soberbios en su decencia, sublimes en su valor y en el tiempo)
como observándome, como exigiéndome esa dulce venganza tantas veces aplazada,

Victoria de los ángeles:

Este es un relato auténtico, sin otra pretensión que de ser un testimonio más de los muchos que se han escrito. Habla de la bestialidad en que una institución del Estado se puede transformar cuando se trata de defender la propiedad de unos pocos contra la esperanza de dos adolescentes que sumados a los que mayoritariamente tuvieron el sueño de construir democráticamente una sociedad más justa, más humana y de acuerdo a las necesidades y desafíos que los nuevos tiempos exigen.

Con amor camino al desengaño

Patria
me sigo forastero el espejo de tus ojos me persigue.
Ahora
más que nunca estoy contigo, ahora
más que nunca quiero saber
Quién Soy

 

(*) Investigación periodística realizada en el marco del proyecto “La Memoria Hualquina”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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