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El viaje musical de Espresso

Como un tránsito entre paisajes interiores y arquitecturas sonoras en expansión, la música de Espresso emerge desde la sensibilidad del rock progresivo contemporáneo para construir un universo donde la técnica se transforma en atmósfera y emoción.

Desde Quillota, la agrupación chilena ha desarrollado una propuesta que parece desplazarse entre lo onírico y lo cósmico, combinando pasajes de intensa energía con momentos de contemplación electrónica y sutileza melódica.

Su sonido, marcado por la exploración y la libertad creativa, invita al oyente a recorrer un viaje auditivo de múltiples dimensiones, donde cada composición funciona como una propuesta abierta y profundamente evocadora.

Desde sus inicios, el grupo apostó por un formato instrumental capaz de transmitir imágenes y estados anímicos mediante complejas estructuras rítmicas y texturas envolventes.

Influenciados por referentes del progresivo moderno y la música experimental, Espresso ha logrado consolidar una propuesta elegante y contemporánea, caracterizada por cambios de intensidad, pasajes ambientales y una cuidada interacción entre guitarras, sintetizadores y bases rítmicas.

La formación de la banda está integrada por Pierino Madrid en bajo, Fernando Meneses en guitarra, Elías Orellana en batería y Wilfredo Salas en teclados y sintetizadores. Cada integrante aporta una sólida base técnica y una visión musical abierta a la improvisación y la fusión de estilos, aspecto que ha permitido al grupo desarrollar una estética sonora coherente y reconocible.

En el plano discográfico, la agrupación debutó con el EP Pleno en 2017, trabajo que marcó las primeras líneas de su exploración progresiva. Posteriormente lanzaron su álbum homónimo “Espresso” en 2022, consolidando un sonido más elaborado y ambicioso. Más tarde llegarían trabajos como Dimensión_fractal001 y 002, obras donde el grupo profundiza en una estética más atmosférica, electrónica y experimental. Con ello, Espresso se posiciona como una de las bandas chilenas más inquietas y creativas del progresivo actual, expandiendo constantemente los límites de su propio cosmos sonoro.

Los integrantes de la banda accedieron gentilmente a contestar la presente entrevista, en exclusiva para Música Sin Límites, donde abordan aspectos relevantes de su música, historia y futuro.

 

Desde sus primeros trabajos hasta la actualidad, ¿cómo sienten que ha evolucionado el sonido y la identidad de Espresso?

En términos del sonido ha sido un proceso de muchas iteraciones. Pasamos inicialmente de ser un proyecto en formato trío (batería, bajo, guitarra) a incluir a Wilfredo como tecladista. En 2020 teníamos composiciones listas como trío y al incluir un teclado, nos desafiamos a poder actualizar todo ese sonido a la llegada de sintetizadores, secuencias, máquinas y el piano.

Por eso mismo desde nuestro primer álbum hemos ido profundizando en la búsqueda permanente de nuevos paisajes musicales. Respecto a nuestra identidad, ese elemento ha ido evolucionando de manera sincronizada con nuestro sonido.

Hemos estado en la vereda más sustantiva del progresivo en virtud de influencias icónicas del género hacia la integración de nuevas dinámicas, donde lo analógico, lo digital, lo secuencial y lo instrumental están siendo integrados como nunca antes en nuestro proyecto.

El rock progresivo suele combinar virtuosismo con una fuerte búsqueda conceptual. ¿Qué elementos consideran fundamentales dentro de la propuesta musical de la banda?

Más allá de los énfasis naturales de cada obra creada, un fundamento relevante para nosotros es combinar la experiencia estilística de la música con conceptos que representan preguntas hacia la expansión del pensamiento humano, los límites actuales que estructuran los convencionalismos y la pregunta sobre el futuro inmediato. Estos ejes conceptuales creemos que son relevantes en la lógica que nuestra música se conecta con la trascendencia y la apertura experiencial.

¿Cuáles fueron las influencias más importantes de Espresso y qué artistas o corrientes siguen inspirándolos hoy?

Todos los integrantes tenemos una base común que nos une, relacionada con el rock. En nuestras permanentes conversaciones aparecen permanentemente bandas de diversos estilos, desde lo instrumental, la experimentación, el tecnicismo, lo electrónico y lo concreto.

Cada músico tiene su sello personal e influencias muy marcadas desde la perspectiva compositiva e interpretativa. Admiramos mucho a bandas por su sello integral capaces de crear obras icónicas del género como el caso de King Crimson, Rush, Steven Wilson, Nine Inch Nails, Opeth. Pero también desde la dimensión interpretativa nos cautivan instrumentistas con identidades de una pureza única, como Allan Holdsworth, Vinnie Colaiuta, Kevin Moore, Tony Levin.

Esta combinación entre la fuerza compositiva y la fuerza interpretativa creemos son un estándar que hemos logrado visualizar como el camino que queremos recorrer como proyecto. 

Dentro de la escena progresiva chilena, Espresso ha desarrollado una personalidad propia. ¿Cómo definirían el sello distintivo del grupo?

Nos caracteriza una música que se conecta con la audiencia, hay elementos inmersivos que permiten una sintonía con quienes escuchan que nos llama mucho la atención. Nuestra música está pensada para poder ser interpretada íntegramente en vivo, por lo tanto, esa característica ha sido reafirmada por quienes han tenido la experiencia de compartirnos lo que han vivido en los shows.

Algo que también nos caracteriza es que ponemos mucho énfasis en la importancia de la obra más allá de establecer estructuras musicales que estén al servicio de un músico específico. Este elemento de comunicación y sincronización creemos que es algo distintivo en estilo instrumental de progresivo.

En la música progresiva muchas veces dialoga con lo emocional, lo literario y lo cinematográfico. ¿Cómo trabajan ustedes la construcción de atmósferas y movimientos en sus composiciones?

Intentamos permanentemente pensar cómo va a ser escuchado finalmente un arreglo, cómo va a conectar con quienes escuchen el desarrollo de la obra. En ese sentido hay un elemento performativo en nuestra forma de entender cómo se va a proyectar la música que creamos. Esto es algo que nos toma mucho tiempo, ya que es proceso de muchas iteraciones hasta que llegamos a sentir que la obra tiene vida propia.

¿Qué importancia tiene la improvisación y la interacción entre los músicos dentro del proceso creativo de Espresso?

La comunicación es clave en la música. Comunicamos cuando interpretamos nuestros instrumentos y también cuando creamos atmósferas para las audiencias. Creemos que hemos ido aprendiendo a desarrollar ese punto que es algo que es difícil de tener. Debe ser algo espontáneo, pero a la vez que logre fluir en un escenario.

Al ser una música que a ratos requiere alta concentración para su interpretación, nos hemos visto en la necesidad de integrar más dinámicas de interacción para no ser absorbidos por nuestros instrumentos.

La improvisación la vemos en dos niveles: cuando componemos muchas veces improvisamos formas y vamos buscando ajustar las ideas de manera sincronizada y en vivo tenemos muchos arreglos y solos que van variando según la intensidad propia del momento musical y el contexto que se va creando con la audiencia.

¿Qué sensaciones les dejó su disco homónimo? ¿Pueden entregarnos mayores detalles del álbum?

El disco homónimo fue una prueba de fuego para darnos cuenta que podíamos grabar un disco con el estándar profesional que nuestra música merecía. En ese momento, al tener listos los temas para ingresar al estudio, fue fundamental haber ensayado muchísimas horas para poner un pie en el estudio y grabar de una buena vez.

No podíamos ni queríamos llegar a perder el tiempo y el dinero a un estudio, sino que realmente nos estuvimos preparando años para llegar a un estudio a grabar de manera fluida y relajada.

El álbum lo grabamos por partes: primero, en Raíces Estudio Creativo de Limache. En dos días grabamos baterías y una tarde, guitarras. Los bajos y teclados los grabamos en el estudio de nuestro ingeniero en sonido Felipe Ortiz, quien además de guiar todo el proceso de producción, realizó la mezcla del disco. Luego el trabajo de masterización estuvo a cargo de Francisco Holzmann.

Nuestro disco recibió importantes reseñas nacionales e internacionales, así como reconocimientos tan inesperados para nosotros como haber sido considerados la mejor banda y el mejor disco iberoamericanos del año 2022, por el medio especializado Nación Progresiva.

La sensación que nos dejó este primer álbum es que mientras mantengamos la constancia y la sinergia musical y personal que tenemos como amigos y músicos, podremos grabar cualquier cosa que se nos pueda ocurrir.

¿Y qué nos pueden decir de la obra en vivo “Dimensión fractal”?

Esta obra fue todo en un día. Viajar desde Quillota en una van repleta de todos nuestros equipos e instrumentos, llegar a la SCD, probar sonido en media hora y grabar un disco en vivo. Así de rápido se nos hizo, pero creemos que este registro audiovisual representa muy bien el carácter de nuestra música y que en vivo podemos llegar al mismo nivel que logramos en un estudio de grabación, aspectos que nos energiza y nos llena de fuerza para continuar en la senda musical.

Chile ha tenido una escena progresiva muy activa y diversa durante las últimas décadas. ¿Cómo observan el estado actual del rock progresivo chileno?

Mirando en perspectiva histórica este estilo se ha desarrollado como música de nicho muy lejos del mainstream convencional de lo que se entiende superficialmente por “rock”.

Hoy tenemos muchos grupos con proyección internacional y de relevancia mundial, realizando grabaciones y giras en muchas partes del mundo. Esto es solo el resultado del arduo trabajo y talento que tienen las bandas de progresivo en Chile. Hay muchos músicos con un nivel excepcional quienes han puesto este estilo en los lugares que merece estar.

Hoy contamos con cifras que son muy paradójicas. Por un lado, hay conciertos masivos y de artistas internacionales que repletan grandes escenarios mientras casi la totalidad de las bandas nacionales viven desde la autogestión y el trabajo a pulso. Esto no significa que las bandas locales no sean profesionales, sino que hay pocos espacios que permitan hoy el despliegue de la música original.

Vemos hoy, si, una tremenda oportunidad como banda en generar redes y colaboraciones con otros proyectos, ya que es la única forma de lograr armar shows con mínimos de asistencia razonables para el estilo. Esto siempre ha sido así para este estilo en términos que la autogestión es la manera de desarrollar carreras musicales centradas en la creación musical. Hoy el rock progresivo chileno tiene un nivel de clase mundial, hay mucho talento musical y mucha fusión que enriquecen la escena.

¿Qué desafíos enfrenta una banda progresiva en términos de difusión, producción y circulación dentro y fuera del país?

La autogestión es relevante y el rol de los sellos posiciona estratégicamente a las bandas. La producción es un tema importante hoy y se ha hecho mucho más cercana y accesible sobre todo por la tecnología.

Hoy con el streaming la circulación es más sencilla y aún así, se requieren muchos más espacios en los medios de comunicación convencional, sobre todo por la calidad musical que tenemos en Chile.

En sus presentaciones en vivo, ¿qué buscan transmitir al público más allá de la interpretación musical?

Hay principios fundamentales en nuestra forma de composición: la colaboración, la simetría y la contraintuición son algunas de las dinámicas que nos han ido interesando de profundizar en lo musical.

Otro elemento importante es poner en el centro una obra con sentido e intentar que cada decisión que vamos ensamblando permita construir un viaje sonoro. Y ciertamente un aspecto no buscado han sido los comentarios y reacciones que la audiencia ha tenido con nuestra música, lo que para nosotros es una retroalimentación fundamental en ir comprendiendo mejor nuestra propia identidad sonora y la forma en que damos vida a lo progresivo.

¿Cómo influye la experiencia personal y humana de cada integrante en la música que desarrolla Espresso?

Está presente en cada momento. La vida que nos da este proyecto es mucho más de lo que le entregamos. Hay mucho trabajo, muchas horas de conversación, de ensambles de ideas, de composición, de ensayos. Intentamos entregar toda la energía que podemos a nuestra música y sinceramente lo que recibimos de vuelta, regresa multiplicado por mil.

Cuando logramos definir una obra nueva, ensayamos y toma vida propia, es sorprendente luego para nosotros darnos cuenta de lo que podemos crear. Esa energía nos mueve permanentemente.

¿Qué proyectos o ideas se encuentran desarrollando actualmente y qué pueden adelantar sobre el futuro de la banda?

¡Tenemos noticias! Ya estamos trabajando en la composición de un nuevo disco. En este nuevo trabajo desde el primer segundo hemos implementado una nueva metodología de trabajo, donde el rol de los instrumentos tiene nuevas facetas como la integración de lo electrónico, lo atmosférico y lo analógico y eso es algo muy diferente a lo que fue nuestro primer disco.

Después de tantos años vinculados a la música progresiva, ¿qué creen que mantiene vigente y necesaria a esta expresión artística?

La confianza, la colaboración y por sobre todo el factor humano. Somos grandes amigos y compartimos principios filosóficos y de vida que nos han llevado a estar en el proyecto.

La vigencia está relacionada principalmente con tener convicciones bien fundamentadas y la articulación de nuestras personalidades musicales.

¿Algún mensaje final para los lectores?

Valorar toda fuerza creativa en el mundo del arte. Hoy vemos cómo se pone en tela de juicio al mundo de la creatividad en un contexto cada vez más pragmático, vacío y en donde la gente no sabe si lo que está viendo dentro de sus pantallas es real o no, como si estuviera dentro de un bucle que no termina. Todo acto de arte es inherentemente humano y eso es lo que nos diferencia de las máquinas que nosotros mismos creamos.


Juan Barrenechea Herrera
Aristillus Media

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