A fines de los 90’s, el rock progresivo chileno vivía momentos de esplendor, explicado en parte por la súbita irrupción de bandas de notable factura que comenzaban a dar sus primeros pasos en la escena musical del epílogo del siglo. A pesar que varios de estos nuevos representantes acercaban sus posiciones a la experimentación y la fusión, el Neo Prog, entendida como aquella vertiente del estilo influenciada por el timbre inglés de corte sinfónico y accesible, también aportaba lo suyo, con agrupaciones un tanto desconocidas, pero de alto nivel. Uno de esos representantes fue Dwalin, quinteto santiaguino conformado por Salvador Hasard (voz, guitarras), Juan Eduardo Rodríguez (teclados), Omar Aranda (guitarras), Rodrigo Aranda (bajo) y Rodrigo Andalaf (batería).
Dwalin junto a Subterra, fueron reconocidos colaboradores de los eventos y actividades organizados por la Arproch (Asociación de Rock Progresivo Chilena) existente en aquel entonces, lo cual les permitió ser parte de los ciclos de difusión del estilo generados por el propio organismo en aquellos años. De hecho, los primeros fueron encargados de brindar un concierto de bienvenida a Pendragon, el 16 de abril de 1998, en el House of Rock, previo a lo que sería su esperado show en el Teatro Monumental, al día siguiente.

La banda editó un solo disco llamado The Green Book, en 1999, bajo etiqueta de su propio sello Elfin Music, y que corresponden a grabaciones realizadas en 1996.
Cabe destacar que esta edición se realizó en formato CD-R, en cantidad limitada, por lo que hoy es bastante difícil de conseguir.
Nueve composiciones conforman la obra The Green Book, todas ellas impregnadas de melodiosos arreglos propios de la estética Neo Progresiva. Temas comola instrumental “Still Warm”, que abre el disco, así como “Sponge”, “Faceless” o la propia “Green”, proporcionan la puerta de entrada a un mundo de fantasía dominado por teclados envolventes y certeros pasajes de guitarra, muy cercanos a la estética de grupos como Jadis.
El gran mérito de Dwalin fue producir un álbum más que correcto, en una línea que no necesariamente fue el lado fuerte de las bandas chilenas, como es el particular sonido inglés de Pendragon, Marillion y IQ.
Tras la edición de The Green Book, el grupo tuvo una existencia más bien corta, por lo que finalmente terminaron por disolverse, aunque algunos de los músicos procedieron a incorporarse a otras bandas, como el caso de Rodrigo Andalaf, que posteriormente se transformó en baterista de End Of Silence.




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