Durante mis viajes a Mexicali, el visitar a mi gran amigo Raúl Díaz, ingeniero cachanilla y amante de la música, resultó siempre una obligación. De aquellas que se cumplen con gusto, claramente.
La amabilidad de Raúl en cada encuentro fue siempre entrañable, al punto que en toda ocasión proponía excursiones por la hermosa Baja California, con la finalidad de mostrar la belleza de una tierra tan radiante como la calidez de su gente.
Así fue como en 2003, en una de nuestras tantas conversaciones de fin de semana, me dijo de manera totalmente espontánea: “carnal, vamos a San Felipe, no te arrepentirás”.
Siendo un aventurero por naturaleza, mi respuesta fue casi automática: “Ya pues…vamos a conocer el lugar”.

Con la música de “El Tri” sonando de fondo, montados en su camioneta Ford, nos dirigimos a San Felipe, una bellísima playa ubicada al sur de Mexicali, entre el desierto de Colorado y las aguas del Golfo de California (conocido como el Mar de Cortés).
El otrora pueblito de pescadores fundado en 1916 se ha convertido hoy en una de las ciudades turísticas de más rápido crecimiento en Baja California, transformándose en un destino popular de vacaciones para los mexicanos y los estadounidenses que cruzan la frontera.
El lugar es simplemente fascinante. Junto con la maravillosa gastronomía disponible, San Felipe ofrece la oportunidad para deleitarse en playas prístinas donde se puede realizar la pesca deportiva y actividades relacionadas con el mar, pero también resulta perfecta para caminar y pasear por su entorno, mientras que sus aguas, que poseen un alto contenido de sal, hacen del nado una experiencia delirante y llevadera.
También es posible acceder a otros atractivos pintorescos, como la isla Konsag, distante a unos 45 minutos de la bahía de San Felipe, en donde se puede disfrutar la observación de leones marinos y focas, además de sus llamativas colonias de aves marinas.
Asimismo, resulta altamente recomendable realizar excursiones ecológicas por el desierto, ya que el entorno natural de playas y montañas, proporcionan el ambiente ideal para un recorrido que resulta a todas luces inolvidable.
En dicho sentido, puedo decir que un destino imperdible, si llegas a San Felipe, es conocer el ‘”Valle de los Gigantes”, una reserva natural de la especie de cactus más alta del mundo, como es el “cactus cardón”, existiendo ejemplares de más de 20 metros y con una data que supera los mil años de vida.
San Felipe es un lugar mágico, lleno de recovecos en donde emerge la belleza en todas sus dimensiones.
Como si esto fuera poco, un dato maravilloso para el final: si eres extremadamente afortunado, en San Felipe subsisten los últimos ejemplares de la “vaquita marina”, el cetáceo más pequeño del mundo y endémico de México, llamado también la “marsopa del desierto”, una especie que se encuentra actualmente en peligro de extinción.
Amigo Raúl, infinitas gracias por el viaje…

En San Felipe, Baja California – Marzo 2004




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