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Devil Doll: La metafísica musical de Mr. Doctor

En el vasto universo del rock progresivo, pocos artistas han generado tanto misticismo, rumores y atisbos de culto como Devil Doll, proyecto musical liderado por Mr. Doctor, el esquivo y teatral mentor de esta agrupación italo/eslovena.

Originados en 1987, Devil Doll fue una agrupación que se formó en dos frentes. Uno en Liublana (Eslovenia) y otro en Venecia (Italia), y que nunca buscó la masividad. Muy por el contrario, su impronta se orientaba más bien a la creación musical para un grupo selecto de personas bajo un aura de elusión y misterio.

Mr. Doctor concibió a Devil Doll como el espacio propicio para fusionar rock sinfónico, música clásica, folk eslavo, oscuridad gótica y teatralidad cinematográfica. Su principal motivación radicaba en la trascendencia artística, sin el otorgamiento de ningún tipo de concesiones. De ahí el carácter hermético que definió cada capítulo de la carrera musical del grupo.

Por encima de los cánones establecidos, Devil Doll surgió como un proyecto artístico multidisciplinario, en el que música, artes visuales y la performance escénica se entrelazan bajo los oscuros conceptos sugeridos por el propio Mr. Doctor en cada uno de sus álbumes, los cuales contaban con una marcada influencia de la música clásica, tal como lo señala el propio músico en una entrevista, de las pocas que se tiene conocimiento, concebida a la revista Euro Rock Press de Japón.

“En mis primeros días con Devil Doll también estaba muy interesado en Ives (su Cuarta Sinfonía, en particular), Weill (La ópera de tres centavos y Los siete pecados capitales) y Eisler (algunas de sus canciones, que además interpreté y grabé, y su Sinfonía Alemana). Entre los directores de orquesta, mi favorito era Fritz Reiner, cuyas interpretaciones de la Novena Sinfonía de Dvorak, Aleksandr Nevsky de Prokofiev o la Segunda Sinfonía “Mysterious Mountain” del armenio Alan Hovhaness son insuperables”, precisa.

Mr. Doctor explica también que el arte y lo desconocido han sido una fuente de inspiración permanente en su vida. Algo así como el embeleso que provoca la contemplación de una pintura o el efecto de las composiciones disruptivas, un rasgo que resulta sustancial en la estructura musical de Devil Doll.

“El Arte es la mayor aventura que se nos permite vivir en nuestra breve aparición sobre el escenario de la vida. En la música clásica siempre admiré la heterodoxia, la imprevisibilidad y la falta de respeto por las reglas de Mussorgsky, y a otros compositores rusos como Shostakovich, el segundo movimiento de su Octavo Cuarteto de Cuerdas y la Sinfonía de Cámara op.110/110a electrocutaron mi imaginación tanto como el inicio de su Quinta Sinfonía, que debió haber quedado grabado en la mente de Morrissey, cuando lo sampleó durante 11 minutos en la canción de apertura de su álbum Southpaw Grammar”.

Luego prosigue señalando a Prokofiev como otro de sus referentes predilectos. “Su excepcional inventiva melódica me influenció, pero también debió de agradar a Sting, ya que tomó el tema de El Teniente Kijé para su éxito Russians, y Mosolov, cuya pieza de mediados de los años 20, Iron Foundry. Es puro rock progresivo al estilo de Magma, Art Zoyd, Univers Zero, puntualiza con admiración.

A estos aspectos particulares de la música de Devil Doll se suma también la influencia generada por la literatura en Mr. Doctor, desde los poetas simbolistas y la narrativa vanguardista del siglo XX, como el surrealismo y la obra de escritores como Kafka, Wilde y Pirandello, así como las divagaciones hacia lo oculto y sobrenatural de Lovecraft y Poe, entre otros.

Dentro de ese mismo ámbito, el influjo de las corrientes expresionistas es otro elemento relevante en la música de Devil Doll. No cabe duda que el cine antiguo contribuyó de manera importante en la concepción musical de Mr. Doctor.

Desde las películas mudas de comienzos del siglo XX, pasando por los films de terror de los años 30 (Karl Freund) o el cine negro de los 40’s de Fritz Lang, Robert Siodmak y Edgar Ulmer, todos fueron trabajos que terminaron siendo una fuente de inspiración, especialmente en lo conceptual.

A este universo se pueden agregar también obras fílmicas como Nosferatu, Amanecer, Fausto y La Última Carcajada de F.W. Murnau, así como La calle sin alegría, El amor de Jeanne Ney, La caja de Pandora y El diario de una pérdida de G.W. Pabst, todas ellas plenamente reconocidas por su énfasis en la expresión subjetiva y distorsionada de la realidad para reflejar los sentimientos y conflictos internos del ser humano.

La idea era representar la experiencia emocional en su forma más completa, sin preocuparse de la realidad externa sino de su naturaleza interna. Esto se conseguía mediante la utilización de técnicas como decorados irregulares, iluminación dramática y una atmósfera sombría. Algo que para Mr. Doctor no pasaría inadvertido. De hecho, esta concepción la adoptaría como elemento central de su propia estética visual.

 

Los inicios

 

Las primeras exploraciones musicales de Mr. Doctor datan de su etapa de juventud, cuando recién sobrepasaba los 20 años, mientras estudiaba Licenciatura en Criminología y Filosofía, en las ciudades de Milán y Venecia, respectivamente, periodo que resultó más bien desalentador, por la influencia musical propia de los 80’s y las opiniones no muy halagüeñas recibidas en aquel entonces hacia su proyecto. Esto llevó a Mr. Doctor a un camino en solitario, registrando sus propias composiciones en una grabadora Teac de 4 pistas, lo que a la postre significó el inicio de Devil Doll.

“Puse un anuncio para formar un grupo, que comenzaba con la frase: Un hombre tiene menos posibilidades de ser grande cuanto más dominado esté por la razón. Pocos pueden alcanzar la grandeza, y ninguno en el Arte, si no están dominados por la Ilusión”, explica en la misma entrevista.

En el fondo, su búsqueda estaba orientada a encontrar músicos que estuvieran interesados en su misma filosofía, lo cual claramente se le hizo dificultoso. Sin embargo, logró conectar con algunos perfiles que sí encajaban con su propuesta. Fue así como una sencilla invitación definiría el futuro del proyecto, cuando la hermana de Edoardo Beato sugirió a Mr. Doctor presenciar un concierto de Iter Magister, la banda de art-rock de su hermano. Tras acudir a dicho evento, el músico pidió a Beato (de 16 años) que lo acompañara a uno de sus ensayos. Y ese particular convite significó el inicio de Devil Doll.

Así las cosas, Devil Doll, nombre inspirado en la película del director norteamericano Tod Browning de 1936, iniciaba en 1987 su ópera macabra a través de la creación de oscuras sinfonías donde comulgaban estilos como rock progresivo, avant-garde y sonidos góticos, destacando el estilo vocal de Mr. Doctor, que se caracteriza por el “sprechgesang”, una técnica vocal que mezcla relato y canto, manteniendo la calidad de la voz hablada pero con contornos melódicos, tonos dramáticos y mucha teatralidad, lo cual va creando atmósferas densas e intensas en lo emocional. Este método fue popularizado por el compositor Arnold Schönberg en obras como Pierrot Lunaire y está asociada con el estilo expresionista de la música de principios del siglo XX.

 

La marca de la bestia

 

Durante el segundo semestre de 1987, la banda comenzó a dar forma a sus primeras composiciones en la ciudad de Liubliana, capital de Eslovenia. Así nació “The Mark of the Beast”, en febrero de 1988, que en estricto rigor es el primer trabajo de Devil Doll.

Desde su creación, el álbum ha generado una cascada de leyendas. Al punto que se sabe de la existencia de tan solo una copia impresa, la que fue concebida más bien como una pieza artística que comercial, ya que jamás ha sido publicada de manera oficial.

El propio Mr. Doctor aclara este episodio cuando se le consulta sobre sus primeras grabaciones y la inaccesibilidad que existe a este registro.

“Nuestro repertorio original incluía cinco largas composiciones que grabamos en mi Teac. Cuatro nunca llegaron a editarse, pero la quinta, The Mark of the Beast, fue registrada adecuadamente y preservada en un vinilo de copia única, concebido como una ‘pintura sonora’, con la portada pintada a mano.”, subraya.

En 1988, cuando Devil Doll preparaba una nueva entrega: “The Girl Who Was… Death”,  Mr. Doctor decidió que ninguna compañía discográfica convencional comprendería el proyecto ni aceptaría sus condiciones especiales de tirajes pequeños, suites largas de una sola pista y la propia estética oscura.

Es así como nació Hurdy Gurdy, un sello independiente creado para evitar compromisos artísticos y cuyo nombre se inspiró en un instrumento medieval del mismo nombre (zanfona), símbolo de rareza y tradición, lo cual estaba en perfecta concordancia con el espíritu de la banda.

Las características del sello eran muy peculiares y en absoluta contraposición a los preceptos de la industria discográfica, destacando la supervisión absoluta de Mr. Doctor en textos, mezclas, arte y hasta en los más mínimos detalles de impresión.

También estableció ediciones ultra limitadas, algunas de ellas con un tiraje de sólo unos cientos de copias con una circulación casi exclusiva para los seguidores cercanos de la banda, coleccionistas y una red más bien reducida de tiendas y distribuidores especializados.

 

El hombre, prisionero y carcelero de sí mismo

 

“The Girl Who Was… Death” fue el debut público de Devil Doll. Si bien hubo un pre lanzamiento en cassette a finales de 1988, el 4 de marzo de 1989 vio la luz de manera oficial esta obra, la que rápidamente se transformó en una pieza de culto.

El título hace referencia directa a un episodio de la serie británica The Prisoner (1967) de Patrick McGoohan, una obra televisiva cargada de misterio y simbolismo, conceptos que calzan de manera perfecta en el imaginario de Mr. Doctor.

El arte del disco contiene a diecisiete mujeres (como el número de episodios de la serie),  dieciséis  de ellas en la contraportada, todas muertas, y una decimoséptima en la portada, correspondiente a Elsa Lanchester (esposa de Charles Laughton) en La Novia de Frankenstein, mostrada un instante antes de su muerte.

Fiel a la filosofía de Devil Doll, el disco fue editado en tiradas muy pequeñas, con diferentes versiones que presentan variaciones en introducción y conclusión. Primero en versión LP (500 copias), bajo rotulo Hurdy Gurdy Records (HG 1) y, luego en CD, con el mismo número de catálogo, pero con un tiraje de mil 200 unidades, las cuales poseían la característica distintiva del inlay en negro, con una funda impresa en papel blanco cálido, a diferencia de las ediciones posteriores que fueron realizadas en papel blanco puro. Cabe señalar que en el inlay trasero aparece el timbre italiano de la S.I.A.E. (Sociedad de Derechos) con tinta roja.

Jurij Toni

Bor Zuljan

Jani Hace

Los arreglos del álbum estuvieron a cargo de Mr. Doctor, quien obviamente participa también como voz principal y tecladista. Integran además un selecto grupo de músicos eslovenos e italianos como Jani Hace (bajo), Luck kodermac (batería), Eduardo Beato (piano), Davor Klaric (teclados), además de los guitarristas Alberto Doringo y Bor Zuljan, a los que se suman Marian Bunic (a cargo del Devil Chorus), Paolo Zizich (voces), Mojca Slobk (harpa), Rob Dani (percusión), Jurij Toni (tuba), Sasha Olenjuk (primer violín) y Katia Giubbilei (segundo violín).

El disco fue grabado en Studio Tivoli de la ciudad de Ljubljana y la mezcla final estuvo a cargo de Jurij Toni, un reconocido ingeniero de sonido y productor musical esloveno, quien ya había demostrado sus capacidades con el grupo industrial Laibach y también responsable de producir una importante cantidad de bandas yugoslavas como Šarlo Akrobata, Električni Orgazam y Pankrti, entre otras.

Sasha Olenjuk

Roberto Dani

Davor Klarič

Desde el punto de vista musical, “The Girl Who Was… Death”  es una suite continua cercana a la estética de una ópera rock, de carácter sombría y exorbitante de rock progresivo clásico, casi sinfónico, con sus vaivenes experimentales propios de la banda y el aderezo gótico, casi religioso, infaltable en la música de la banda.

Es una obra que en ningún caso busca complacer, más bien exige del oyente de un alto grado de paciencia y entrega para su correcta asimilación. Su estructura de una sola pieza lo aleja de las convenciones comerciales y lo ubica en la tradición de obras conceptuales del rock progresivo, aunque con una carga gótica y siniestra pocas veces vista en el género.

 

Eliogabalus

 

Luego del impacto generado por “The Girl Who Was…Death” , Devil Doll se propuso llevar su propuesta al siguiente nivel. Y el resultado fue “Eliogabalus”, lanzado de manera oficial por Hurdy Gurdy en 1990 (HG 6), un álbum dividido en dos movimientos que revela en plenitud la personalidad artística de Mr. Doctor.

La obra se inspira en la figura del emperador romano Heliogábalo, el adolescente convertido en tirano, sacerdote, sacrílego y mártir de la decadencia imperial. Todo ello bajo un hilo conductor en donde la historia y el mito se entrelazan con la imaginería gótica habitual de Mr. Doctor.

Acá no se está frente a una narración literal ni a una reconstrucción histórica, sino más bien podríamos decir que es la interpretación lírica y psicodramática del ascenso y derrumbe de un personaje que encarna el exceso, la locura y la teatralidad de la muerte como espectáculo.

Eliogabalus se compone de dos largas suites, grabadas con la Devil Doll Orchestra y contó con la participación de casi los mismos músicos de su álbum predecesor. Ambas piezas funcionan como espejos que reflejan el mismo universo sonoro, algo así como una única experiencia continua, que avanza en espiral más que en línea recta.

El álbum inicia con “Mr Doctor”, un tema de poco más de 20 minutos que abre con un crescendo de cuerdas y coros que parece invocar a un ente superior. Luego entran los órganos y la percusión de tipo marcial,  donde la voz de Mr. Doctor emerge como un narrador de ultratumba, a veces declamando, a veces susurrando, a veces gritando con la teatralidad operática que le caracteriza.

El movimiento oscila entre pasajes de rock progresivo sombrío, secciones casi cinematográficas y momentos cercanos al oratorio moderno, dejando en evidencia una identidad estética marcada por un barroquismo plagado de un horror simbólico que hace muchas veces palidecer.

Si la primera suite es una especie de portal, la segunda, “Eliogabalus”,  corresponde al descenso. Esta pieza es más extensa (casi 25 minutos), más elaborada y más abierta a la experimentación orquestal, en donde la música parece derrumbarse sobre sí misma y acaba como la representación sonora del asesinato ritual del joven emperador.

Otro detalle no menor de la obra es su arte. En la portada de Eliogabalus se aprecia un teatro colmado de rostros fantasmales y palcos con “invitados especiales” seleccionados minuciosamente por Mr. Doctor, muchos de ellos extraídos del cine, la música y la narrativa que inspiraron al cerebro de Devil Doll.

Dentro de los célebres personajes que asisten a esta “ópera macabra” de Mr. Doctor, destacan los escritores Robert Louis Stevenson y Ambor Bierce; John Barrymore (el menor de los tres “Fabulosos Barrymore”, junto a su hermano Lionel y su hermana Ethel), que fue el Jekyll/Hyde de la versión de 1920; el músico Brian Bond, del grupo Punishment Of Luxury, quien era reconocido por el uso de máscaras y disfraces distintos, dueño de una capacidad pantomímica increíble; Michael Brown, líder del grupo barroco-pop de los 60 The Left Banke; Bernard Herrmann, músico estadounidense de origen ruso creador de numeroso soundtracks de películas; Peter Hamill, de Van Der Graaf Generator: Luis Buñuel, otro destacado director de cine español; Dwight Frye, actor recordado por su inolvidable interpretación como Renfield en el Drácula original y como Karl en La Novia de Frankenstein; además de un invitado de honor, ubicado estratégicamente en el centro del Teatro de Eliogabalus: el director Tod Browning y sus Freaks, los personajes principales de su película homónima de 1933, interpretada por auténticos “fenómenos de circo”, además otros conocidos rostros venidos del mundo fílmico.

Al contemplar el arte de “Eliogabalus” con detención se puede reconocer un umbral visual tan inquietante como la propia música que contiene, donde la figura central (un cuerpo difuso, casi espectral) se yergue como un eco moderno del emperador adolescente que desafió todas las normas del poder romano.

 

La oscuridad más profunda

 

Mr. Doctor se tomaría dos años para dar vida al siguiente capítulo de su historia. En este caso, “Sacrilegium”, editado en 1992, bajo la etiqueta Hurdy Gurdy HG 7.

El tránsito entre ambos registros marca un desplazamiento estético y conceptual decisivo en Devil Doll. Mientras que “Eliogabalus” se articula como una explosión barroca de teatralidad, inspirada en la figura histórica del joven emperador y en la lógica del exceso como principio constructivo, “Sacrilegium” opera como su contrapunto, un trabajo donde predomina la contención formal, la introspección y la construcción litúrgica del sonido.

Efectivamente, Devil Doll llevaría su propuesta a un nivel de dramatismo aún mayor, por lo que para muchos este álbum representa la cúspide compositiva de la agrupación.

“Sacrilegium es el disco más intensamente claustrofóbico. Fue escrito y grabado en el periodo más oscuro de mi vida. Trata sobre el amor, una palabra tan sobreutilizada hasta el punto de volverse vacía de sentido (de ahí el título), y que nunca se menciona en las letras”, explica Mr. Doctor.

A diferencia de los álbumes anteriores, la placa considera tan solo una composición. En este caso, una extensa suite de casi una hora donde convergen rock progresivo oscuro, música de cámara y el ya característico recurso vocal de tipo teatral, lo cual se traduce en una especie de viaje psicológico que explora la culpa, la fe, la obsesión y la fragilidad de la identidad.

La obra avanza en movimientos que alternan susurros, monólogos casi confesionales y estallidos orquestales, todos unidos por una producción densa que prioriza la atmósfera sobre la estructura tradicional del rock. El acordeón, los coros y las cuerdas aportan un tinte litúrgico que refuerza el concepto central, como es la tensión constante entre lo sagrado y lo profano.

Francesco Carta

Matej Kovačič

De hecho, el disco fue estrenado en un concierto especial en una iglesia, donde además se realizaron proyecciones visuales que colmaron la presentación de un ambiente ritualístico y profundamente teatral.

Grabado nuevamente en Ljubljana, Sacrilegium destaca también por la incorporación de nuevos músicos al siempre selecto grupo de integrantes del proceso de grabación, incluyendo a los miembros del Devil Chorus: Marian Bunic (dirección), Beti Strenčan, Boris Kurent, Breda Bunič, Grega Oblak, Juve Strencpin, Mojca Sojer y Polona Prosen, además de participación de Matej Kovacic (acordeón), Damir Kamidoullin (cello), Michael Fantini Jesurum (órgano), Francesco Carta (piano).

 

Crescendo emocional

 

Tan sólo un año pasaría para que Devil Doll volviera a estremecer los corazones de sus seguidores, a esas alturas aumentados exponencialmente debido al éxito alcanzado con “Sacrilegium”.

El nuevo capítulo de esta historia se denominó “The Sacrilege of Fatal Arms”, que en estricto rigor nació como un proyecto audiovisual, surgido mientras la banda trabajaba en su disco anterior.

Mr. Doctor desarrolló simultáneamente un largometraje experimental del mismo nombre, una pieza oscura, surrealista y autobiográfica en clave simbólica.

La banda grabó música para acompañar esta película, pero pronto el material cobró vida propia. En 1993, parte de esas composiciones (nuevas grabaciones, secciones extendidas y reelaboraciones de pasajes de “Sacrilegium”) se transformaron en un álbum independiente, un “hermano gemelo”, lejos de ser un simple complemento.

Aunque estilísticamente reutiliza motivos de su predecesor, “The Sacrilege of Fatal Arms” posee una identidad propia. Es más largo y más cinematográfico, con la peculiaridad que funciona tanto como banda sonora como obra conceptual autónoma.

Las cuerdas, el acordeón y los coros filarmónicos dominan un sonido que privilegia el suspenso y la tensión emocional por sobre las estructuras tradicionales del rock.

La voz de Mr. Doctor, siempre dramática, oscila entre el susurro confesional y la declamación expresionista, guiando al oyente por un viaje marcado por la culpa, la memoria y la desintegración psicológica, mientras que, en esencia, la música no avanza en “canciones”, sino más bien avanza en escenas.

“The Sacrilege of Fatal Arms” es, en esencia, un espejo oscuro del disco anterior. Es un trabajo obsesivo, envolvente y narrativo, que confirma la ambición artística de Devil Doll y refuerza el carácter de culto que rodea a toda su obra.

El arte de la edición original en CD de Hurdy Gurdy (HG 8), en la que sea aprecia el mismo sitial malévolo de estilo victoriano que aparece en “Sacrilegium” (con el matiz de incluir un fantasmal rostro humano en su respaldo), difiere su versión en LP, realizada también en 1993, de la cual se hicieron cinco copias de prueba de vinilo, incluyendo una imagen BIG unilateral plastificada rígida (portada), además de varias obras de arte e inserciones hechas a mano. Todas las copias tenían contenido totalmente diferente.

En esta versión del acetato aparece el rostro de una niña junto a una especie de circunferencia, algo así como un globo terráqueo, en donde se aprecia de manera difusa la silueta de un rostro, y que incluye el nombre del disco y la definición de “Soundtrack”.

Este mismo arte fue el que se ocupó para la versión la reedición en CD para Fan Club de 1996, también a cargo de Hurdy Gurdy Records, lo mismo que para la edición de Belle Antique de Japón (1998), mientras que para la reedición de Renaissance Records (USA) se utilizó otro arte, con otro rostro juvenil femenino.

La película, por su parte, nunca tuvo distribución oficial amplia, lo que convirtió al álbum en la principal puerta de entrada a este capítulo clave del universo Devil Doll.

 

El requiem final

 

A comienzos de 1996, el mundo sombrío de Mr. Doctor anunciaba un nuevo episodio musical. Era el turno de “Dies Irae”, considerada por muchos como la obra más contundente de Devil Doll.

La placa fue lanzada por Hurdy Gurdy (HG 10) en versión LP y CD con el mismo arte. Esta vez a cargo de A. Buffolo y R. Pistolafe, variando solamente la totalidad del mismo en cada formato.

El disco fue grabado con la Orquesta Filarmónica de Eslovenia y contó una fuerte presencia de coros, además de múltiples invitados, por lo que claramente refleja un perfecto compendio de la construcción musical realizada por Devil Doll a través de los años, bajo preceptos que, a esas alturas, la agrupación manejaba de memoria, como es lo litúrgico, lo oscuro, lo progresivo y lo narrativo.

El Dies Irae es parte de la misa fúnebre cristiana, también llamada Misa de Réquiem, y representa la confrontación de cada alma con Dios en el juicio final que sigue a la muerte de cada hombre. Mi propio Dies Irae es un recuento de mis antecedentes, esperanzas, dudas y tormentos.”, aclara el líder de Devil Doll.

Su proceso de producción estuvo marcado por la tragedia, ya que parte importante del material grabado originalmente fue destruido en un incendio en los estudios de Tivoli, y el disco se completó con los fragmentos que sobrevivieron al siniestro.

El resultado es una suite intensa y de enorme fuerza emocional, que funciona como cierre perfecto del universo Devil Doll, un réquiem inquietante, ambicioso, terrorífico y maximalista, que deja al oyente frente a un silencio tan pesado como la música que lo antecede.

Sin lugar a dudas se trata de álbum épico y lleno de simbolismo espiritual que, curiosamente, funciona como el corolario perfecto de la trama macabra de Mr. Doctor. Esto porque luego de su publicación, el músico se retiró de la vida pública y no volvió a lanzar ningún material nuevo. No hubo comunicados, ni giras, ni despedidas.

Así, “Dies Irae” quedará en la historia como el último manifiesto de Devil Doll, una obra fascinante de principio a fin que fue construida entre las ruinas, moldeada por la obsesión y destinada a cerrar un capítulo irrepetible dentro del rock oscuro europeo.

 

 

El legado de un fantasma

 

Como si el misterio y la oscuridad no fueran suficientes, en la historia de Devil Doll hay otro elemento trascendental y aún más desconcertante: la identidad de su creador ¿Quién es realmente Mr. Doctor?

Se ha especulado mucho sobre su nombre verdadero. De hecho, el año 2007, el misterio parecía haber llegado a su fin, cuando el huidizo músico, que tampoco posee redes sociales o algún sitio de contacto, apareció anunciando la edición un libro bajo el nombre de Mario Panciera.

Se trataba de “45 Revolutions”, una obra impresa maciza y bien documentada dedicada a reseñar a 2000 bandas de Power Pop, Punk, NWOBHM, New Wave e Indie, a través de los singles editados por éstos entre 1976 y 1979.

El libro contiene 1173 páginas de un exhaustivo trabajo que se dice le tomó más de 20 años de recopilación, lo cual podría, en cierto modo, explicar en parte el extenso paréntesis generado en la carrera de Devil Doll luego de su último disco.

Hay muchas personas que consideran que Mr Doctor efectivamente sería el escritor y músico italiano Mario Panciera, basados en la certeza que éste vivió en Italia y Eslovenia, al igual que Devil Doll, sumando a que su voz y acento coincidiría con las grabaciones conocidas de la banda, y al hecho que personas que trabajaron en estudios de Ljubljana lo habrían identificado informalmente.

Es más, en una entrevista realizada en junio de 2024 por el portal Ver Sacrum a Jurij Toni, el mismo ingeniero y artífice del sonido de cada álbum de Devil Doll, hizo referencia a su encuentro con la banda y, particularmente con Mr. Doctor, al cual lo individualiza también como Mario Panciera.

“La música de Devil Doll es música expresiva y, desde mi punto de vista, recopiló todo lo bueno que la escena musical de vanguardia de finales de los años 1980 y principios de los 1990 puso a disposición. Hoy se trata de reciclar cosas que ya has oído. No quiero hacer discursos de viejos, pero muy poco me llama la atención actualmente. Mario Panciera y yo nos encontramos porque ambos somos dos personas particulares, él es muy particular”, expresó.

No obstante ello, hay un hecho que ha contribuido durante todo este tiempo a la preservación del mito. Y es que, en efecto, Mr. Doctor jamás ha confirmado su nombre públicamente.

Por si esto fuera poco, la existencia de otro Mario Panciera, también italiano, abrió nuevas interrogantes. En este caso, un teólogo dehoniano nacido en Dimaro, provincia de Trento, el 24 de abril de 1929, quien se ordenó como sacerdote en 1957 y se desempeñó como periodista y publicista, faceta donde destacó como director de la revista Rinnovamento nello Spirito Santo, cargo que ocupó durante 15 años.

Panciera falleció trágicamente en mayo de 2005, junto con otros tres sacerdotes italianos, en un accidente automovilístico, cerca del cruce de Piacenza Sud, cuando se dirigían a Milán para participar en una reunión de la Curia Provincial de los Dehonianos.

¿Alcance de nombre o un nuevo truco de Mr. Doctor? Lo cierto es que, más allá de la coincidencia, la decisión del músico de permanecer en las sombras agregó otra capa de misterio a su elusiva personalidad

La obra debe hablar por sí misma; la identidad del autor no importa”, ha expresado Mr. Doctor en las escasas apariciones que ha tenido en medios especializados, confirmando de esta manera su posición respecto a que “el artífice debe desaparecer para que la realización pueda respirar sin interferencias”.

Como sea, después de “Dies Irae”, Mr. Doctor optó por un silencio impenetrable. A la luz de los hechos, son varias las teorías que se han planteado respecto a esta decisión, las que van desde un acto creativo, coherente con la lógica interna del músico y con su propia concepción del arte, hasta un cierre de tipo abstracto en donde el hermetismo absoluto sería una forma de proteger la integridad conceptual de Devil Doll.

Más allá de las interpretaciones, Mr. Doctor en realidad se propuso simplemente desaparecer. Y en esa desaparición, encontró la forma más pura de permanencia, ya que su figura persiste como la de un espectro, silenciosa, obsesiva y profundamente magnética.

JB

(*) extractos de entrevista concedida por Mr. Doctor a EuroRockPress Japón – Oct  2008

 

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