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Cast y la laguna de volcanes

Cast es sin duda una de las bandas más prolíficas de Latinoamérica. Y es que estamos frente a una agrupación que cuenta con una vasta discografía que se ha robustecido a través de numerosos lanzamientos en sus más de cuatro décadas de existencia. Tal como ocurrió el año 200o, cuando sorprendieron a la escena progresiva mundial con la edición de nada menos que 3 discos de manera casi simultánea: “Legacy”, “Castalia” y “Laguna de Volcanes”.

Me quiero detener en este último registro, que corresponde a una sentida aspiración del grupo, como fue crear un álbum cantado íntegramente en español, a modo de homenaje a su tierra y su historia, en el norte de México. Vale decir, es un disco dedicado con profundo afecto a la Baja California y, especialmente a Mexicali, su ciudad.

El resultado es un álbum doble editado en CD sencillamente fantástico y que nos revela una faceta distinta de Cast. Básicamente se trata de adaptaciones en español de temas clásicos de cada uno de sus álbumes previos cantados por Dino Brassea (quien además tuvo la monumental misión de realizar las adaptaciones de las letras al español) y Francisco Hernández, donde destacan las versiones de “La casa de los espejos” (Beyond Reality), “Signos reveladores de amor” (Angels and Demonds), Signos Infinitos (Endless Signs), “Ecos” (Four Aces), “Botón de Primavera”, “Cosas Simples” (Imaginary Window) y “Sueños Estáticos” (Third Call), entre otros, a los que se suman algunas piezas en solitario de Alfonso Vidales, eximio tecladista y líder de la banda, como es el caso de “Diazepam 50 mg” y “El Fin”, ambos con la participación de Omar Piñera en la voz. Así mismo, la edición y mezcla del álbum estuvo a cargo de Julio Camacho.

En definitiva, 20 composiciones de gran pureza, elegancia y emotividad; 147 minutos de travesía onírica por los confines del sinfonismo. Todo un acierto de esta reconocida agrupación mexicana que es un verdadero émbolo del rock progresivo latinoamericano.

Por cierto, el nombre de la obra se inspira en un sitio histórico y natural de aguas termales sulfurosas y lodo hirviente asociado al volcán Cerro Prieto, cercano a Mexicali. Un lugar considerado también como sagrado por la cultura Cucapá (gente del agua), un pueblo indígena yumano binacional que habita desde hace más de 500 años en el delta del Río Colorado, entre Baja California, Sonora y Arizona.

En dicha región, debido a la presencia de fallas geológicas (como la de San Andrés) y la actividad volcánica antigua, se han generado emanaciones de vapor y lodo caliente, creando pozas o lagunas. Estas surgieron tras movimientos sísmicos que permitieron la salida de vapor y agua subterránea, formando lo que localmente se conoce como “volcanes” o “volcanes de lodo”.

 

“De las voces de los abuelos, de mis abuelos, se ha venido escuchando una leyenda.
Cuentan que un día salieron siete tribus de sus casas (localizadas entre las colinas y cuevas) a la búsqueda del nuevo Sol y del Maíz.
Esta visión los orientaría en su largo viaje.
Pasaron entre agaves y espinas. Cruzaron el mar de las perlas.
Nadaron por el río de color bermejo, y en una estrellada noche,
cansados de la larga travesía, escucharon una voz,
era una señal, era el rugir de la tierra. Habían llegado a su destino.
Pintaron sus cuerpos con rayas verticales del color de la nieve.
Caminaron por tres días más
y al amanecer, entre la penumbra y los primeros rayos del Sol,
ya estaban frente a la promesa de los Dioses…la Laguna de Volcanes”.

Enrique Slim Del Río

 

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