Guitarrista y fundador de Ergo Sum, una de las bandas emblema del rock progresivo chileno, Alexandros Tefarikis repasa su trayectoria musical, su faceta como gestor cultural y director de Fundación Artemisa, y el inminente regreso de Ergo Sum en el marco de la celebración de los 30 años de vida de la agrupación.
Alexandros Tefarikis es un reconocido músico y compositor de la escena rockera chilena. Sus inicios se remontan a los ocho años de edad, cuando comenzó estudios de violín junto a la maestra Norma Kokich, concertino de la Filarmónica de Santiago.
En 1997 dio vida a Ergo Sum, su primera banda de rock progresivo. Desde entonces, su carrera como músico profesional se consolidó a través de múltiples trabajos discográficos, proyectos paralelos e invitaciones destacadas en escenarios nacionales e internacionales.
Posteriormente desarrolló sus primeros discos en solitario: “Patagonia” (disco interactivo) y “Canto en Guitarra”, con versiones de Víctor Jara y Violeta Parra. En 2004 lanzó su tercer álbum, “Encuentros”, que incluyó un track con imágenes grabadas en Magallanes, Patagonia Sur de Chile. Más adelante grabó “Aspro” (2019) y luego “Tenstring & Bouzouki” y “Zeus” (2021), su trabajo más reciente.
Su carrera musical también lo llevó a componer música para documentales como “Cumbres de Chile”, “Héroes, las batallas” de Canal 13 y la película “El nido del trauma”, entre otros proyectos audiovisuales.
Actualmente está enfocado en el bouzouki, instrumento tradicional griego, realizando presentaciones a nivel nacional e internacional. En paralelo, junto a su agrupación Tefarikis Band, ha desarrollado extensas giras por todo Chile.
Conversamos en exclusiva con Alexandros Tefarikis para recorrer la historia de Ergo Sum, su trasfondo conceptual, y la consolidación de Fundación Artemisa, proyecto cultural que busca rescatar y fortalecer la cultura en las regiones de Chile.

Hola Alexandros, es un gusto dialogar contigo. Para comenzar, ¿qué ha pasado contigo en los últimos años? Te hemos visto muy involucrado en la música griega.
Alexandros Tefarikis: En estos últimos años me he dedicado intensamente a la composición, desarrollando ocho discos con una fuerte tendencia hacia la música acústica. Incorporo bouzouki, guitarras, cuerdas y percusiones, con inspiraciones que van desde el mar del Pacífico hasta el Mediterráneo, la mitología griega y conceptos ligados a la memoria y el territorio.
Una manifestación clara del apego a tus raíces.
Así es. Este trabajo es una forma de reconectar con mis raíces e integrarlas a una mirada contemporánea, cruzando tradición y creación actual.
Siendo un guitarrista destacado en la escena musical chilena, sería interesante conocer tus influencias
Mis influencias incluyen a Jeff Beck, David Gilmour y Eric Clapton. Sin embargo, mi lenguaje musical está profundamente marcado por mis estudios clásicos de violín en la infancia, especialmente en el vibrato, el fraseo y la construcción melódica.
¿Cómo dialogan esos elementos en tu propuesta artística?
Todo se fusiona con la música de vanguardia, el rock y lo acústico, ensamblando líneas melódicas que funcionan como motor de emoción e ideas que buscan permanecer en el alma del auditor.
¿Qué rol cumple hoy la colaboración en tu trabajo?
Es fundamental. La colaboración con músicos y directores chilenos y extranjeros ha sido profundamente enriquecedora, permitiendo crear lazos entre estilos y fortalecer la unión entre artistas.
Fundación Artemisa y gestión cultural
Sabemos que estás desarrollando una fundación cultural. ¿Cómo nació este proyecto?
Estamos muy contentos de activar la Fundación Artemisa, cuyo propósito es rescatar y fortalecer la cultura en las regiones de Chile, conectando con Europa, Asia y otros territorios. Desarrollaremos eventos regionales, academias de danza y música, material audiovisual, libros y folletos durante 2026.
¿Cómo se vincula este proyecto con la música?
Comenzamos en la Quinta Región, activando dos academias artísticas que buscan generar formación, acceso y proyección internacional.
¿Has trabajado antes con otras instituciones culturales?
Sí, he colaborado con Fundación Mustakis, Oceana y el Ministerio de Relaciones Exteriores, participando como embajador cultural en 21 países y representando la música de vanguardia chilena.
¿Dónde se puede conocer más de esta labor?
En alexandrostefarikis.cl y en Instagram @alexandros.tefarikis.
Ergo Sum: historia, legado y futuro
Hablemos un poco de la historia de Ergo Sum. ¿Cómo nació la banda?
Ergo Sum nace a comienzos de los años 90, en un contexto de gran efervescencia creativa. Existía una necesidad profunda de expresar ideas musicales complejas, sin concesiones comerciales, canalizando una búsqueda artística y espiritual a través del rock progresivo.
Junto a Tryo fueron pilares del prog chileno en los 90’s. ¿Qué recuerdas tienes de esa época?
Fue un período muy intenso y formativo, marcado por la autogestión, el compañerismo y la convicción de construir una escena con identidad propia.
¿El nombre ERGO SUM remite directamente a una afirmación filosófica? ¿Qué significado tiene para ti?
El nombre remite directamente a una afirmación filosófica de existencia. Para mí siempre representó conciencia, identidad y una búsqueda interior que se traduce en música.
Por cierto, ¿sabías de la existencia del grupo Ergo Sum francés, también progresivo?
Sí, lo supimos después. Fue una coincidencia curiosa dentro del universo del rock progresivo.
A lo largo de los años, Ergo Sum fue experimentado una clara evolución sonora. ¿Cómo describirías las distintas etapas del proyecto y qué factores influyeron en esos cambios?
Cada etapa refleja el momento vital y musical de quienes integramos la banda. Los cambios de formación, las experiencias personales y las nuevas influencias fueron determinantes en esa evolución.
Ergo Sum ha contado con distintos músicos a lo largo de su historia. ¿Cómo eliges a los colaboradores y qué buscas que aporten al proyecto?
Busco músicos con identidad propia, apertura creativa y compromiso humano. La conexión personal es tan importante como la musical.
En tu música se percibe un equilibrio entre estructura y libertad. ¿Cómo abordas el proceso compositivo: ¿parte desde lo conceptual, lo musical o ambos avanzan en paralelo?
Lo conceptual y lo musical avanzan en paralelo. A veces la idea nace desde un concepto, otras desde una estructura musical, pero siempre buscan dialogar entre sí.
El disco homónimo fue sin duda un gran inicio. ¿Qué detalles nos puedes contar esta obra que está próxima a cumplir 30 años?
Fue un disco muy honesto, hecho con convicción y sin cálculos. Mirado hoy, mantiene frescura y una identidad muy clara.
La portada es bastante sugerente…una ventana imaginaria, tal vez.
Siempre la vi como una ventana, una apertura hacia lo interior y lo exterior al mismo tiempo.
En 1999 llegó “Mixolidio”, el segundo disco de la banda. ¿Qué impresiones tienes ahora de ese momento histórico de la banda y de esta obra?
Fue un punto alto. Un disco más maduro, con mayor proyección artística y reconocimiento, tanto en Chile como en el extranjero.
Recuerdo que el 2001 los vi tocando con Camel en Santiago, aunque fue algo raro. Se suponía que eran la banda abridora, pero terminaron actuando después del coloso inglés.
Fue una situación extraña, tocar después de un referente tan grande, pero también un honor enorme.
Con “Mixolidio” vino posteriormente una etapa de internacionalización, incluyendo el Baja Prog. ¿Qué recuerdos tienes de aquella etapa?
El Baja Prog fue una experiencia increíble: intercambio cultural, aprendizaje y una validación importante a nivel internacional.
Hace poco se conoció de una anécdota de ustedes en México con Nik Turner de Hawkwind en el Baja Prog. Habría sido genial lograr una colaboración entre ambas partes.
Fue un encuentro memorable. Una colaboración habría sido fascinante, sin duda.
Después de la gira por México se concentraron en un nuevo disco, pero eso finalmente no ocurrió. Recuerdo que hubo algunos cambios de formación y que incluso incorporaron teclados. Algo tremendamente atractivo y potente para la música de Ergo Sum.
Sí, hubo exploraciones nuevas, cambios de formación e incluso la incorporación de teclados. No todo llegó a concretarse, pero fue un proceso muy enriquecedor.
Tras todos estos años de silencio, ¿qué sucede hoy con Ergo Sum?
Hoy está en reflexión. Sin presión, pero con la posibilidad abierta de un reencuentro en el marco de los 30 años, si el universo lo permite.
¿Podemos esperar nueva música?
Nunca se descarta. Si ocurre, debe nacer desde la honestidad y una necesidad real de decir algo.

Mirada actual
¿Cómo ves la tecnología y la IA en la música?
Son herramientas valiosas, pero no un fin. Todo depende del uso y del propósito creativo.
¿Y respecto a generar espacios para el riesgo musical?
Siempre debe haber espacio para el riesgo. El arte que no arriesga se vuelve repetitivo. En tiempos complejos, el riesgo creativo es más necesario que nunca.
¿Qué te gustaría que experimente el oyente al escuchar tu música?
Que se detenga, escuche sin apuro y permita que la música lo lleve a un espacio de reflexión y conexión interior.
Gracias Alexandros por tu tiempo. ¿Un último mensaje para los lectores?
¡¡¡Abrazos!!!
Ergo Sum – Ergo Sum
1997
Independiente
(reeditado en 2001 por Rock Symphony Brasil)
El álbum debut homónimo de Ergo Sum es un sólido ejemplo de la potencia que se ha llegado a esperar de la escena progresiva chilena desde comienzos de los años 90. Es una lástima que la discografía del grupo se haya visto interrumpida, ya que tanto este trabajo como su segundo álbum, Mixolidio, logran imprimir un giro particularmente enérgico a los estándares del rock progresivo con raíces folk. Centrémonos en este disco.
Uno de sus principales atributos es la capacidad de la banda para mezclar y/o alternar la fuerza natural del hard rock con la delicadeza del folk-fusión, elaborando esta amalgama dentro de un esquema claramente progresivo. El hermoso tema de apertura, “Punta de Dama”, presenta en sus primeros dos minutos una serenidad bucólica pura que, como luego se revela, funciona como preparación para una sección más explícita que emerge en todo su esplendor, con una clara inspiración en Jethro Tull. Aunque la flauta cumple un rol protagónico, Alexandros Tafarikis sabe cómo generar una verdadera energía sonora desde su guitarra acústica.
Desde sus primeros segundos, “Ofuscado” parece interpretado por una banda completamente distinta, aunque esa impresión se disipa rápidamente al atender a la interacción entre los instrumentos. Sin duda, aquí encontramos a Ergo Sum en su faceta más rockera. El despliegue de sonoridades pesadas por parte de la guitarra y la sección rítmica no bloquea las intervenciones lúdicas de la flauta.
“Ángel” se centra en climas exóticos construidos sobre una base de funk-fusión: la presencia de la marimba reforzando las líneas de flauta es un detalle muy efectivo, mientras que la inclusión de un breve solo de guitarra de orientación hard aporta variedad al desarrollo. “Power II” representa el momento más explosivo del disco, mientras que “Sol Naciente” (cierre del listado original) propone un luminoso ejercicio de fusión entre jazz y rock psicodélico, articulado dentro de una estructura progresiva sólida. Entre ambos se ubica “Black Jack”, una pieza que combina con fluidez swings funk y blues, con un interludio breve pero electrizante.
Si los primeros seis temas resultan insuficientes para dimensionar todo lo que Ergo Sum puede ofrecer, vale la pena conseguir la segunda edición del álbum, que incluye dos bonus tracks: “Nuevos Tiempos” y “Rompecabezas”. El primero anticipa el sonido más refinado que la banda desarrollará en Mixolidio, mientras que el segundo expone su costado más agresivo, cercano a “Ofuscado”, incluyendo un solo de batería.
En definitiva, este debut es un verdadero regalo para todos los amantes del rock progresivo que siguen con atención lo que ha ocurrido en América Latina en la preservación y evolución del género. Ergo Sum es una banda magistral y este primer álbum no es menos que excelente. CM
Ergo Sum – Mixolidio
1999
Independiente
(reeditado en 2001 por Rock Symphony Brasil)
El segundo álbum de Ergo Sum muestra una mejora definitiva respecto de su ya excelente disco debut. Las habilidades musicales, la versatilidad y la energía rockera del grupo quedan claramente expuestas en sus sólidos interjuegos instrumentales.
El repertorio se divide en dos secciones: una de estudio y otra en vivo, siendo en esta última donde las virtudes antes mencionadas alcanzan su máximo nivel. La fuerza está ahí, directa y frontal, pero al mismo tiempo se percibe una notable sensibilidad para crear ideas musicales pulidas y bien articuladas.
Si bien es evidente que la guitarra solista suele ocupar un lugar protagónico en la mezcla, el rol de la flauta y de las percusiones afinadas aporta colores particulares al sonido general, fuertemente influido por el rock progresivo de King Crimson de la era 1973–1975, reinterpretado por Ergo Sum desde su propia intuición musical.
Otras fuentes de influencia provienen del jazz fusión y el hard rock, combinadas con fluidez con el núcleo crimsoniano sobre una base rítmica sólida: el bajista y quien se encargue de la batería en cada momento (Sergio Menares y Gonzalo Muga se alternan constantemente entre batería y percusión) son capaces de sostener una columna muy firme en los pasajes más rockeros y una cadencia más fluida en los momentos suaves y jazzeros.
En algunos aspectos, Ergo Sum recuerda al cuarteto argentino Tánger (otro proyecto instrumental sudamericano contemporáneo que vale la pena seguir). En cuanto al repertorio, los temas 1, 2 y 4 son efectivos cortes rockeros, mientras que la hermosa nocturna “Amistad”, centrada en la guitarra acústica, aporta un aire de introspección etérea, y “Tonada a la Soledad” despliega una melancolía inquietante combinada con un delicado toque de rock psicodélico.
Los temas 6 al 12 conforman la sección en vivo, que incluye algunas piezas del álbum debut de la banda. “Power II” y “Power III” establecen un clima energético y contagioso, hasta que “Clasicoide” introduce una estructura compositiva sumamente intrincada (mi tema favorito de todo el disco). “Power IV” retoma el rock frontal con un giro cercano al R&B; más adelante, “Rompecabeza” endurece el discurso con un carácter casi metálico. Entre ambos, los temas 10 y 11 exploran vertientes más cercanas al jazz.
En definitiva, “Mixolidio” es uno de los mejores discos de rock progresivo surgidos en Chile en los últimos años, y eso es mucho decir en un país particularmente fértil dentro de la escena actual. Ergo Sum firma aquí un trabajo imprescindible para cualquier amante del buen rock progresivo contemporáneo. CM




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